Diciembre 2020 | 41-4

¿Qué es la bioeconomía?

Nos propusimos conocer más de este termino para poder comprenderlo en su naturaleza transdiciplinar ya que abarca la economía, la sociedad y la ciencia.

Daniela Perez*; Graciela Rodriguez*; Virginia Paredes*
*Sección Economía. EEAOC. Email: danielaperez@eeaoc.org.ar

 

Conforme a lo expresado desde el Mincyt, en la Argentina “la bioeconomía abarca la producción de los recursos biológicos renovables y la conversión de estos en alimentos, forrajes, productos de base biológica y bioenergía. Incluye el sector agropecuario, la actividad forestal, la pesquera, la producción alimentaria y de pulpas y fibras, así como sectores de la industria química y de las industrias energéticas, de la salud y de producción de medicamentos” (Mincyt, 2019; https://www.magyp.gob.ar/sitio/areas/observatorio_bioeconomia/id/).

Modelo bioeconómico y tradicional ¿Cuáles son las diferencias?

La bioeconomía es un nuevo modelo económico productivo en el que deben producirse bienes y servicios a partir de recursos o procesos biológicos (renovables) de un modo sostenible. En el cumplimiento simultáneo de ambas condiciones radica la diferencia esencial con el modelo económico – productivo tradicional.

La sostenibilidad hace referencia a la capacidad que tiene una comunidad de hacer un uso consciente y responsable de sus recursos sin comprometer el acceso a estos en el futuro. El ámbito de referencia puede ser un producto, una persona, una empresa, una organización, un país o una región, entre otros. 

Ser sostenible implica que las actividades deben mantenerse viables en el tiempo, en lo económico, en lo social y en lo ambiental. Pasar del deseo de ser sostenible a la materialización de ese deseo es un proceso complejo que demanda garantías sobre la forma en que se llevan a cabo la producción y el uso de recursos. En este proceso se deben identificar, seleccionar y monitorear variables o elementos de mayor impacto, y establecer estándares e indicadores de tipo ambiental, económico y social, los que además deben ser auditables y certificables. Implementar un modelo con estas características requiere satisfacer nuevas necesidades en cuanto a desarrollos tecnológicos, de mercados, negocios, productos, servicios, procesos, técnicas, relaciones y trabajos. El deber de cumplir con la premisa de la sostenibilidad potencia a la bioeconomía como promotora del desarrollo.

Herramientas para garantizar la sostenibilidad 

Actualmente ya existen algunas herramientas y metodologías, con variado y creciente grado de adopción, que permiten hacer seguimientos y evaluaciones, implementar una estrategia de mejora y garantizar el menor impacto ambiental.  Entre las más conocidas en el ámbito agrícola están:

  • Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), un conjunto de principios, normas y recomendaciones técnicas aplicables a la producción, procesamiento y transporte de alimentos, y orientadas a asegurar la protección de la higiene, la salud humana y el medio ambiente, mediante métodos ecológicamente seguros, higiénicamente aceptables y económicamente factibles.
  • La determinación de huellas: carbono, agua, ecológica y ambiental. Como ejemplo, la huella de carbono es un indicador ambiental que pretende reflejar la totalidad de los gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por un individuo, organización, evento o producto 

(www.alimentosargentinos.gob.ar/HomeAlimentos/Publicaciones/revistas/nota.php?id=506)

 

  • El análisis de ciclo de vida (LCA, life cycle assessment) que permite evaluar las cargas ambientales asociadas a un producto, proceso o actividad. Puede incluir el ciclo de vida completo, desde la extracción de materias primas (cuna) hasta la disposición final de sus residuos(tumba) (https://www.argentina.gob.ar/ambiente/desarrollo-sostenible/vivienda/ciclo-de-vida).

 

Bioeconomía y ODS

La bioeconomía como sector económico sujeto de políticas públicas, es relativamente nueva. Los comienzos del paradigma estuvieron limitados a la búsqueda de energías renovables, en respuesta a lo que se perfilaba como el inminente agotamiento del petróleo. Actualmente el enfoque es mucho más amplio y busca soluciones para un mundo con una fuerte expansión demográfica, señales de agotamiento y contaminación de recursos, cambio climático, etc.

El paradigma bioeconómico está atento a la complejidad del mundo actual y por eso promueve soluciones sistémicas, requiere interdisciplina, creación de redes y permanente innovación. Todas las virtudes y exigencias del modelo bioeconómico facilitan que pueda contribuir estratégicamente a concretar la mayoría de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS), (https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/).  En este sentido la bioeconomía promueve el crecimiento económico sostenible, proceso que actúa en la reducción de la pobreza y la desigualdad, y mejora la performance ambiental de las comunidades y ciudades.  Uno de sus postulados es la adopción de medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, entre las que cobra particular relevancia el desarrollo de energías renovables. En la producción de materias primas y alimentos el foco está puesto en el cuidado del suelo (deteniendo o revirtiendo su degradación), y en la gestión adecuada de los recursos hídricos, de los bosques y de los mares, estimulando prácticas que reduzcan el uso de productos químicos de síntesis o la emisión de GEI y promoviendo la biodiversidad. Estas particularidades llevaron a que en la última década la bioeconomía fuera adoptada por numerosos países, entre los que figura la Argentina. 

 

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