Revista Avance
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Postales del nacimiento de la industria azucarera

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Título del libro: Historia del Municipio de Banda del Río Salí
Autora: Ana Wilde
Colección Historia de los Municipios de Tucumán, siglos XIX y XX (coordinadoras: María Celia Bravo y Gabriela Tío Vallejo
Edición: Ente Provincial Bicentenario Tucumán 2016 – CFI – Año 2016

 

 

“A comienzos de los años 20 (del siglo XIX), según el historiador Emilio Schleh, el clérigo José Eusebio Colombres colmó su quinta de El Bajo con caña dulce y la distribuyó a los productores de las zonas aledañas, difundiendo de este modo su cultivo. El casco de la quinta de Colombres aún se conserva en el actual Parque 9 de Julio, por tanto sus cultivos estaban muy cerca de la Banda”.

“A pesar de la escasa irrigación natural del territorio de la Banda del Río Salí, y de sus estaciones secas a veces muy prolongadas, la caña de azúcar resultó ser (a comienzos del siglo XIX) un cultivo resistente a la sequía, siempre que después hubiera lluvia o riego, y la Banda eventualmente tenía lluvias estacionales y contaba con el gran curso del Salí –por entonces muy caudaloso, porque no existía el dique del Cadillal- y sus periódicos desbordes anegaban las inmediaciones de su lecho”.

 

 

Estas y muchas otras imágenes del pasado tucumano sorprenden al lector de Historia del Municipio de Banda del Río Salí,  libro de la investigadora Ana Wilde que integra la Colección Historia de los Municipios de Tucumán, publicada en 2016 como parte de los festejos del Bicentenario de la Independencia.

Aquella iniciativa editorial fue concretada por el gobierno de Tucumán a través del Ente Provincial de Bicentenario, y contó con el apoyo económico del Consejo Federal de Inversiones y el sostén logístico del diario La Gaceta, cuyos archivos se convirtieron en una de las fuentes más consultadas por los investigadores.

Coordinada por las historiadoras María Celia Bravo y Gabriela Tío Vallejo, la colección –apta tanto para el lector  común como para el investigador y el buscador de datos más minuciosos- incluye una sección de volúmenes dedicados a los municipios de Tucumán; y otra que estudia temáticas como las comunidades indígenas, la salud, el trabajo, las comunidades de inmigrantes, el asociacionismo empresario, la política, la cultura, las comunidades religiosas, la agricultura y el sistema educativo de nuestra provincia.

El volumen dedicado a La Banda del Río Salí abarca la completa historia de esa zona desde los tiempos de los pobladores indígenas hasta el arribo del siglo XXI.

 

 

La portada del tomo está ilustrada con una rara foto del puente Lucas Córdoba, cuando el río Salí era todavía “un agradable espacio de encuentro” y en ella se ve a gente bañándose en sus aguas y sentada en la ribera, según se aprecia en la imagen publicada en diciembre de 1981 por el diario La Gaceta.

Los capítulos y los temas del libro, desarrollados con un lenguaje ameno, concluyen con una abundante referencia bibliográfica.

En busca de datos vinculados al histórico cultivo de la caña de azúcar en la Banda, leemos: “Hacia mediados del  siglo XIX el modelo productivo tradicional comenzó a transformarse en vista del crecimiento de la manufactura del azúcar. La producción de caña dulce se había iniciado muy tímidamente en el actual departamento de Cruz Alta en los años de 1820 y creció durante las décadas siguientes, porque a pesar de la ardua que era su elaboración, el cultivo era fácil y el precio de reventa de su manufactura, muy rentable”.

Explica Wilde que “entre 1850 y 1860, la actividad fue incorporando algunas máquinas que le permitieron mejorar sus tiempos y volúmenes de producción. De modo tal que entre 1860 y 1870, el azúcar comenzó a disputar el podio a la ganadería y las curtiembres, cuyas producciones  –especialmente la talabartería- estaban enfrentando para entonces varias dificultades”.

Agrega que “el aumento de los volúmenes de comercialización de los productos azucareros (azúcar rústico, aguardiente, melaza, tabletas y alfeñiques) permitió, en algunos casos, acumular capitales que fueron fundamentales –junto al crédito público- para el paso de la actividad a su etapa de industrialización”.

 

 

Esto ocurrió –sigue el texto- “cuando Tucumán logró tener conexión ferroviaria con el Litoral. El tren significó para la producción azucarera el acceso a la modernización tecnológica y a un mercado nacional más vasto y articulado. Al mismo tiempo, este desarrollo marcó el ocaso definitivo de los vínculos mercantiles de ‘la otra banda’ (del río Salí) y de la economía de Tucumán en general con el ‘espacio económico peruano’”.

Contra lo que hoy podría pensarse, las tierras de la actual Banda del Río Salí no eran las más aptas para la caña de azúcar por su suelo salitroso y poco irrigado. “Pero era un cultivo factible y la zona estaba muy cerca del centro de comercialización y servicios de la provincia: San Miguel de Tucumán. La Banda se comunicaba con la ciudad capital vía San Andrés, dado que el poblado bandeño no tenía puente que franqueara de modo más directo el río Salí. Sin embargo, seguía estando cerca y su camino era tan fundamental al comercio rioplatense que cuando necesitaba reparaciones hasta el gobierno nacional socorría a la provincia para su pronto restablecimiento. En efecto, no sólo las producciones de la Banda resultaban ser importantes para la plaza capitalina, sino que su territorio integraba un espacio atravesado y beneficiado por dos arterias comerciales vitales para la provincia y región: el camino hacia el nordeste que llevaba a Salta (camino de Burro-yaco) y el del sudeste por el que se iba a Córdoba y el Litoral (camino de Santiago)”.

En esos tiempos de comunicaciones lentas y accidentadas, tener una ubicación estratégica era mucho más importante que la calidad relativa del suelo, señala Ana Wilde, cuyo libro completo puede conseguirse sin costo en versión online en la dirección http://biblioteca.cfi.org.ar/documento/historia-del-municipio-de-rio-sali-provincia-de-tucuman

 

 

 

 

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