Diciembre 2020 | 41-4

Hacia una agroindustria sustentable (Parte II)

Criterios de sustentabilidad en planes de trabajo institucional


Javier Tonatto*; M. Fernanda Leggio Neme*; Laura Tortora*; Juan Fernandez de Ullivarri; Patricia Digonzelli*; Eduardo Romero*; Dardo Figueroa**; Fernando Ledesma***; Marcelo Ruiz****

*Sección Caña de Azúcar; **Sección Fruticultura; *** Sección Granos; ****Sección Química de Productos Agroindustriales y Sección Ing. y Proyectos Agroindustriales. Email: jtonatto@eeaoc.org.ar

En esta serie destinada a presentar el Plan de Sustentabilidad en la Agroindustria, que se inició en la EEAOC durante el 2020, nos centraremos en esta edición a contar los trabajos que vienen realizándose en el área de Agronomía y que ahora se enmarcan en este proyecto.

Definimos anteriormente al Desarrollo Sustentable como aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades (Avance Agroindustrial 41-3). De esta manera podemos analizar las acciones del hombre desde diferentes dimensiones (la económica, la ambiental, la social, la política y la cultural y sus implicancias. A nivel global, las actividades donde mayor impacto se genera anualmente son la agricultura, la ganadería y la silvicultura. Por lo tanto, resulta de fundamental importancia el estudio de estas actividades desde una mirada de sustentabilidad. 

El plan institucional, denominado Sustentabilidad en la Agroindustria, tiene como fin estudiar e integrar las distintas etapas de producción de materias primas, productos y sus derivados a fin de generar indicadores locales y regionales de sustentabilidad en las distintas cadenas de valor agroindustrial. Con esto, se pretende avanzar en estudios de sustentabilidad vinculados a las principales cadenas de valor de la provincia y la región NOA, concentrando los esfuerzos y consolidando un equipo de trabajo multidisciplinario, integrado por especialistas de diversas áreas de la EEAOC.

Sin embargo, la Estación inició los estudios de sustentabilidad en la década de los 80, incorporando posteriormente nuevas metodologías (Análisis de Ciclo de Vida y cálculo de Indicadores de Sustentabilidad) en algunas líneas de investigación ya existentes en los diferentes sistemas agroindustriales.  Entre ellas se destacan las relacionadas a los cultivos de la caña de azúcar, los granos (soja, maíz y sorgo) y limón, conjuntamente con el aprovechamiento integral de biomasa planteado en el Programa Bioenergía de la EEAOC.

Caña de Azúcar

Efectos de la cobertura con Residuos de la Cosecha en Verde de la caña de azúcar

Las presiones ambientales y sociales determinan la eliminación de la quema como práctica asociada a la cosecha de la caña de azúcar, imponiéndose la cosecha sin quema o cosecha en verde del cañaveral. A partir de 2004 se comenzó a restringir esta práctica a nivel provincial y en 2013 entró en vigencia la Ley Nacional 26.562, que regula las actividades de quema en todo el territorio nacional con el fin de prevenir incendios, daños ambientales y riesgos para la salud y la seguridad públicas, prohibiéndose todas aquellas labores que no cuenten con la debida autorización. A raíz de esto comenzaron a implementarse nuevos sistemas de producción con un destino alternativo para el residuo agrícola de cosecha (RAC), lo que condujo a una producción de caña de azúcar más sustentable. 

Al cosechar sin quema, queda en el campo una cantidad de residuo (hojas y despunte) que varía entre 10 y 20 t de materia seca/ha y que puede quedar sobre el suelo como cobertura, incorporarse en los primeros centímetros del perfil o retirarse parcialmente del campo usando, por ejemplo, máquinas enfardadoras.

La conservación del residuo sobre el suelo tiene efectos importantes: aumenta el contenido de materia orgánica y la estabilidad estructural del suelo, favorece la conservación de la humedad, disminuye la evaporación y mejora la infiltración del agua en el suelo, reduce la erosión, permite el reciclado de nutrientes y disminuye la temperatura del suelo en los primeros centímetros de profundidad; además, aumenta la población de microorganismos benéficos, disminuye la infestación de malezas y permite reducir las labores culturales.

 

 

Ensayo de larga duración de manejo sustentable en caña de azúcar (Simoca, Tucumán).

En la actualidad más del 98% del área cañera de la provincia se cosecha con máquinas integrales y sin quema. Por lo tanto, es fundamental estudiar y comprender la dinámica de descomposición del RAC y de liberación de nutrientes a partir de este residuo, y los efectos de la cobertura sobre las características físico-químicas y el régimen térmico e hídrico del suelo, sobre la dinámica de la población de tallos y sobre la producción de caña de azúcar. De la misma manera, es clave conocer ese efecto sobre las poblaciones microbianas que participan de los ciclos de los nutrientes, y sobre la emergencia y crecimiento de las malezas y de la misma caña de azúcar.

Con esta información se pueden definir y adaptar esquemas de manejo de los cañaverales sin uso de la quema, identificando las situaciones en que el mantenimiento de la cobertura resultará beneficioso y aquellas situaciones en las que deberá realizarse otro tipo de manejo de los residuos (incorporarlos, retirarlos del lote, etc.). 

Los resultados de las investigaciones que realiza la Sección de Agronomía de Caña de Azúcar de la EEAOC pusieron a disposición del sector productivo resultados locales sobre todos estos aspectos,; de este modo se cuenta con información detallada que permite la toma de decisiones racionales en relación al manejo del RAC. 

 

Manejo de la Nutrición y Fertilización de la Caña de Azúcar

La caña de azúcar, por ser un cultivo con una gran producción de biomasa, tiene altos requerimientos nutricionales. Por ello, la aplicación de nitrógeno en forma sintética es necesaria para obtener cañaverales de alto rendimiento. La urea es la fuente nitrogenada más utilizada,; sin embargo, es importante evaluar fuentes alternativas como los fertilizantes nítricos y amoniacales,de rápida disponibilidad para las plantas. El nitrato de amonio calcáreo aporta nitrógeno al cultivo en forma de nitratos y amonio (formas más asimilables por la planta). La gran ventaja de este producto es que permite la aplicación del mismo sobre la superficie del surco y por ende, el empleo de tractores de menor potencia, a diferencia del uso de urea que indefectiblemente debe ser incorporada al suelo para evitar grandes pérdidas por volatilización. Adicionalmente, el nitrato de amonio calcáreo permite lograr mayor eficiencia agronómica y reducir la dosis de N aplicado.

Aplicación superficial de nitrato de amonio calcáreo en caña de azúcar.

Existen también otras fuentes con liberación paulatina del nitrógeno que representan una alternativa para la fertilización nitrogenada. Incluyen en su composición inhibidores de ureasa que generan un efecto inhibitorio temporal sobre la hidrólisis de urea en el suelo. Esto permite una entrega del nitrógeno de forma más lenta y aprovechable por la planta y una reducción de las pérdidas en forma de amoníaco.

Además, resulta de gran importancia lograr una mayor longevidad de cepas con el uso de fitorreguladores y micronutrientes como zinc y boro; se busca así lograr mayor crecimiento de masa radicular, mayor establecimiento de tallos a cosecha y una mejor cepa en caña planta, lo que incidirá en las socas futuras.

Otro aspecto a considerar es el rol de los microorganismos del suelo, que constituyen un elemento funcional muy importante en la agricultura, al ser responsables de procesos relacionados con el reciclaje de diferentes nutrientes y solubilización de minerales, entre otras acciones, por lo que resultan fundamentales para mantener la nutrición y salud de las plantas. 

En este sentido, la agricultura moderna está orientándose hacia la utilización de biofertilizantes constituidos por microorganismos (hongos o bacterias) promotores del crecimiento como una alternativa viable desde lo ambiental y económico, para sustituir el uso de los fertilizantes sintéticos en el manejo integral de los diferentes cultivos. En el caso de cultivos energéticos, el empleo de biofertilizantes es una herramienta sumamente valiosa, ya que permite la provisión de nutrientes y sustancias promotoras de crecimiento de bajo costo energético, mejorando el potencial bioenergético final del producto buscado. Es fundamental realizar la caracterización microbiológica de los biofertilizantes comerciales y evaluar su capacidad para mejorar el crecimiento y la productividad del cultivo de la caña de azúcar. 

Otro aspecto fundamental es obtener aislamientos de bacterias del propio cultivo, de los distintos tejidos o del suelo, ya que las mismas están adaptadas a convivir con la caña de azúcar y en las condiciones agroecológicas de Tucumán. Estas bacterias, una vez comprobada su eficiencia, podrían ser utilizadas en la formulación de biofertilizantes de origen local que aseguren una mejor colonización y mayores tasas de supervivencia de los microorganismos al ser utilizados en el cultivo. La idea de utilizar microorganismos es reducir o reemplazar el uso de fertilizantes sintéticos como única fuente de nutrientes. Actualmente se han identificado y caracterizado numerosas bacterias de diversos géneros, se ha establecido cuáles son los mecanismos que utilizan para mejorar o promover el crecimiento de la caña de azúcar. En el futuro se espera formular biofertilizantes a escala comercial con los microorganismos autóctonos y, de esta manera, ofrecer a los productores un amplio abanico de opciones para el manejo de la nutrición en los cultivos. 

Desde la Sección Agronomía de Caña de Azúcar de la EEAOC se establecen convenios con empresas productoras de bioproductos y se realiza la evaluación de estos en ensayos que incluyen etapas de laboratorio, invernáculo y campo. También se seleccionan, caracterizan y estudian bacterias PGPB. Actualmente, una cepa de Azospirillum brasilense se encuentra en etapa de formulación de bioproductos y evaluación a gran escala. Adicionalmente, existen otra cepa de Azospirillum sp. y una de Gluconacetobacter sp. en etapa de producción a escala piloto.

En la actualidad, más de 45.000 ha de cañaverales comerciales en edad de caña soca y unas 15.000 ha en edad de caña planta reciben aplicaciones con biofertilizantes foliares, reduciéndose la aplicación de fuentes nitrogenadas sintéticas. 

 

Granos

Modelos productivos sustentables para los cultivos de granos en el NOA

Actualmente, la producción de granos en la Argentina, y especialmente en el noroeste (NOA), se encuentra en un proceso de transformación, que resulta imprescindible para su continuidad. Dicha mejora se basa en la generación de modelos productivos sustentables desde distintos aspectos. Es un desafío que requiere la activa participación y el compromiso de todos los actores involucrados, quienes deben adaptarse a sistemas productivos dinámicos, cambiantes y con nuevos paradigmas de manejo que implican mayor complejidad, diversidad e intensidad.

Los ambientes productivos de la región NOA resultan muy inestables y frágiles, y en el tiempo se apoyaron sobre la base de prácticas agrícolas que contribuyeron a mejorar sus características;, siendo la siembra directa (SD), la rotación de cultivos y la fertilización herramientas imprescindibles que vienen empleándose desde hace varias campañas. En el caso de la SD, su implementación fue muy importante y masiva. La rotación, en cambio, se presentó con vaivenes, llegando a valores alarmantemente bajos por la falta de políticas oficiales que la estimularan y por precios internacionales que marcaban la mayor o menor presencia de las gramíneas, generando una tendencia al monocultivo que afectó a la producción y cuyas consecuencias aún hoy se perciben. Finalmente, la fertilización es una práctica agronómica que requiere una mayor generalización para no agotar los nutrientes de los lotes.

A las experiencias anteriores se le suman nuevos aportes por parte de manejos que incorporan la diversidad de especies y la cobertura permanente del suelo, como contribuciones que en el tiempo favorecen la estabilidad de los sistemas de producción. Los cultivos de cobertura y/o servicio están comenzando a generalizarse en los nuevos modelos de producción, sumados al uso de bioinsumos que, en conjunto, permiten reducir el empleo de agroquímicos y estabilizar los ambientes.

A la vez, la tendencia en los manejos sustentables está impulsada no  solo por la necesidad de mantener niveles de producción rentables en el tiempo, sino además por una creciente presión social que exige cada vez un mayor cuidado del ambiente y la disminución de la contaminación. La certificación de lotes que incorporen los conceptos de las buenas prácticas agrícolas (BPA) y las mediciones en el balance de carbono de los productos obtenidos, son cada vez más frecuentes y solicitadas por los mercados internacionales.

Encontrar consensos y acciones sostenidas en el tiempo para los cambios necesarios en el escenario productivo de nuestra región es uno de los grandes desafíos de los años venideros.

Las características enunciadas de estos sistemas de producción, implican que numerosas disciplinas realicen aportes de las experiencias generadas, a fin de contribuir a la sustentabilidad en el tiempo. En ese sentido, desde el Programa Granos de la EEAOC se trabaja en numerosas líneas de investigación que tienen por objetivo generar contribuciones de conocimientos y recomendaciones prácticas a los productores que les permitan mejorar la productividad con una mirada holística y sustentable.

Algunas de estas líneas de investigación, especialmente las relacionadas a la comparación de sistemas de labranzas y fertilización en diferentes cultivos, acompañaron la evolución de las prácticas de manejo agronómico y la difusión de aquellas en el medio, evolucionando en planes de trabajo que analizan los mejores manejos sustentables, la agricultura por ambientes, las interacciones de diferentes cultivos con la fertilización y los cultivos de servicios como nuevas herramientas agronómicas. Asimismo, el desarrollo de bioproductos para mejorar la sostenibilidad agronómica de los cultivos permitió obtener un bioinsumo que hoy es comercializado y utilizado en el medio productivo nacional e internacional para mejorar el control sanitario. También los trabajos de mejoramiento genético en diferentes cultivos de granos, permitieron liberar al medio cultivares mejor adaptados a los aspectos sanitarios y a las dificultades climáticas, como así también recomendar variedades de buen comportamiento. Estos ejemplos solo representan algunos de los planes de trabajo en los cuales la Estación viene volcando vuelca su esfuerzo y su mirada para afrontar los nuevos desafíos de sustentabilidad.

Citricultura

Conforme transcurre el tiempo, el efecto del cambio climático impacta directamente en la producción de cítricos, además de los riesgos de introducciones de enfermedades a nuestra región. Estas cuestiones generan constantes desafíos y búsquedas de soluciones para mantener producciones sustentables en esta actividad. Desde la Sección de Fruticultura de la EEAOC se desarrollan diferentes líneas de trabajo cuyo fin es brindar soluciones al sector. Entre ellas se destacan las siguientes:

Banco de germoplasma

Los bancos de germoplasma cumplen un papel esencial en la preservación y mantenimiento de recursos fitogenéticos como fuentes de variabilidad y para uso en la obtención de nuevas variedades. Desde 2017 comenzaron tareas de reagrupación y renovación de las colecciones de variedades y portainjetos. La EEAOC cuenta en su banco de germoplasma con aproximadamente 80 introducciones de limoneros de distintos orígenes que fueron recuperados e implados en una nueva colección en 2019. Existe en etapa de vivero una colección de 290 portainjertos locales e introducidos, producto del trabajo realizado por la institución durante décadas, que serán implantados en 2021 en dos sitios de la provincia. En el mismo sentido estamos trabajando en la recuperación y renovación de las colecciones de frutas cítricas dulces.

El avance del HLB pone en riesgo la limonicultura de Tucumán, por lo tanto es un objetivo prioritario disponer de parcelas experimentales con colecciones de variedades y portainjertos, a fin de evaluar su comportamiento frente a esta enfermedad. La gravedad del HLB y el status de provincia libre del vector y de la enfermedad determinan que sea prioritario y estratégico este plan de trabajo en el marco de la sustentabilidad de la actividad. 

Mejoramiento de portainjertos

La EEAOC trabaja desde sus inicios aportando a la citricultura los portainjertos locales e introducidos que hoy en día conforman nuestro paquete tecnológico y productivo. Actualmente se continúa con nuevos ensayos de portainjertos cuyas hibridaciones datan desde los años 1979 hasta 1995. Los objetivos con estos ensayos son: mayor eficiencia productiva, portainjertos enanizantes y semienanizantes, tolerancia a sequías, calcáreo, sales y heladas y tolerancia a enfermedades. Los mismos están distribuidos en diferentes localidades de la provincia de Tucumán, sumando un total de más de 60 progenies en evaluación.

 

Prácticas de manejo: marcos de plantación y evaluaciones fenológicas.

La tendencia mundial en la producción citrícola apunta a plantaciones compactas con el objetivo de lograr una mayor eficiencia productiva y disminución de los volúmenes de aplicación en tratamientos fitosanitarios, con la consiguiente reducción del uso de agroquímicos y mayor eficiencia en las prácticas de manejo y cosecha. Si bien nuestra citricultura evolucionó a través de los años hacia plantaciones compactas, es de suma importancia saber qué portainjertos se adaptan mejor a estos sistemas y cuál es la densidad de plantación óptima de cada uno. Los ensayos implantados en 2012 aportan información relevante de producción, costos y optimización en el uso del recurso suelo y agua.

La fenología aplicada es una herramienta de gran utilidad al momento de definir momentos óptimos para tratamientos fitosanitarios, nutricionales, riego y otras prácticas culturales. Desde 2017 realizamos el seguimiento fenológico de la floración, cuaje y crecimiento de la fruta de limón. Esto permite relacionar el impacto de los fenómenos bióticos y abióticos en la calidad y produccióncon las distintas prácticas de manejo del cultivo. Con el objetivo es implementar una red de monitoreo fenológico en la zona citrícola de la provincia, se iniciaron las actividades en 2021 con el apoyo del sector privado, generándose información valiosa para la toma de decisiones tendientes a la optimización del uso de recursos. 

 

Protocolos de exportación con tratamientos de frío en tránsito.

El éxito del envío de limones a China bajo el cumplimiento del protocolo de frío para mosca de la fruta es resultado del trabajo mancomunado entre la EEAOC y el sector productivo. Los trabajos desarrollados en la EEAOC permitieron establecer nuevos protocolos que incluyen un tratamiento con temperaturas de hasta 3,2°C durante 24 días. A partir de 2013 se analizaron nuevas variables tales comodiferentes temperaturas y exposición, zonas de origen de la fruta, momentos de cosecha y variedades; los resultados fueron alentadores y dieron lugar a ensayos a escala comercial con empresas exportadoras y AFINOA (2014-207). Adicionalmente, se evaluaron otras variables, entre ellas distintos calibres, colores, fruta con y sin tratamiento de desverdizado, ceras sintéticas y de Carnauba, pérdida de peso de la fruta, pudriciones, posición de las cajas en el contenedor y tiempo necesario para lograr la temperatura de protocolo. Los resultados fueron contundentes y permitieron concluir que el daño de frío en la fruta, bajo las condiciones de los ensayos, fue insignificante, además de otros beneficios que pueden abrir puertas a nuevas investigaciones. 

Especial atención se prestó al tiempo necesario para llegar a la temperatura de inicio de protocolo, siendo fundamental acortar los tiempos en algunos de los puntos de la cadena. En 2018 se evaluó el uso de Túnel Californiano, con el fin de llegar a la temperatura de inicio (2.9°C) en el menor tiempo posible sin afectar a la fruta. Esto se logró en un lapso de 24 a 27 h, bajando la temperatura en forma gradual sin producirse daños de frío considerables. Los resultados fueron relevantes para la logística y capacidad de frío necesarias, además de abrir la posibilidad del envío de fruta de bajo impacto de agroquímicos.

 

Programa Bioenergía 

Aprovechamiento integral del potencial bioenergético de la caña de azúcar

Las normativas actuales establecen la necesidad de realizar un manejo sustentable de los cultivos en general, y de la caña de azúcar en particular, evitando la quema de los residuos agrícolas de cosecha (RAC), lo que genera un remanente de residuo vegetal que varía entre 10 t y 20 t de materia seca/ha. Con el fin de desarrollar herramientas que permitan aprovechar esta situación, se iniciaron estudios en 2005 sobre diferentes alternativas para promover la generación de energía a partir de la biomasa derivada de caña de azúcar. Se analizaron aspectos agronómicos, industriales y logísticos para posibilitar el establecimiento de un sistema de producción bioenergético viable, que permita la diversificación de la matriz energética y una menor dependencia de combustibles fósiles.

Se evaluó y cuantificó el potencial agronómico-energético que ofrecen los residuos de cosecha de las variedades comerciales más difundidas, determinándose un coeficiente de biomasa residual seca promedio entre variedades de 151 kg RAC/t caña cosechable. Además, se estimó el RAC recolectable en la provincia de Tucumán (alrededor de 1,2 millones de toneladas) factible de ser aprovechado y el porcentaje máximo de recolección del mismo, según las características agroecológicas de cada región presente en el área cañera de Tucumán (Llanura Chaco-Pampeana y en el Pedemonte con mantenimiento de 60-70% de los residuos sobre el suelo; Llanura Deprimida con recolección superiores al 70% del RAC).

En paralelo, se desarrolló un paquete tecnológico integral para el aprovechamiento de esta biomasa, incluyendo las tecnologías actualmente disponibles para la recolección de aquella (rotoenfardadoras y enfardadoras prismáticas). Se estudiaron las operaciones necesarias para la recolección, eficiencia y consumo de combustible, y se realizó el análisis económico de las diferentes alternativas. Entre ellas, se destaca la disponibilidad de máquinas enfardadoras que confeccionan fardos prismáticos con menos inconvenientes ante la acción abrasiva del RAC. Además, estas máquinas tienen el ancho adecuado para evitar el pisoteo de las cepas, aspecto fundamental para no afectar la productividad futura de los cañaverales. Otras ventajas están asociadas a los tiempos operativos y el uso de neumáticos de alta flotación que evitan la compactación de los suelos.

 

Enfardado de residuo agrícola de cosecha en cultivo de caña de azúcar.

 

Estudios realizados bajo diferentes condiciones y momentos de la zafra permitieron establecer recomendaciones para la recolección del RAC según la época de cosecha (con un porcentaje de humedad igual o menor al 15%), ya que los contenidos de humedad difieren conforme la época de cosecha. 

Si bien existe un panorama alentador desde el punto de vista tecnológico, resulta indispensable un esquema de políticas públicas, precios y contratos que estimulen las inversiones requeridas a nivel agrícola e industrial para este tipo de proyectos. 

Evaluaciones del impacto ambiental de la producción de cultivos energéticos

Al introducir cultivos energéticos en la cadena productiva agroindustrial de la provincia, se diversifica la matriz energética local y nacional, contribuyendo a la independencia energética regional. Además, se colabora en la reducción de los impactos ambientales mediante la disminución en el consumo de combustibles fósiles. 

Estudiar la productividad y sustentabilidad de los cultivos energéticos permite optimizar el balance energético y económico y reducir el impacto ambiental y social de estos. Una de las maneras de hacerlo es a través de indicadores de análisis energético. En el caso de la caña de azúcar, se cuantificó y analizó el uso de energía a lo largo de las etapas de producción agrícola considerando un sistema de manejo del cultivo convencional y otro optimizado. Se utilizaron prácticas agronómicas, insumos y dosis de aplicación, así como mano de obra, para estimar el consumo de energía requerido para la producción de esta materia prima. Los cambios introducidos en las alternativas de manejo generan contribuciones sustanciales en ahorro de energía, reducción del impacto ambiental y mayor eficiencia de los procesos en general. En ambos casos, el uso de combustible fósil durante las operaciones mecanizadas, seguido del uso de fertilizantes, fueron las principales categorías de consumo de energía. El nitrato de amonio calcáreo, en reemplazo de la urea usada tradicionalmente, se destaca como una de las opciones importantes para reducir el uso de energía. La definición de sistemas de manejo de caña de azúcar, diferentes y ampliamente difundidos, así como la cuantificación de su uso de energía generaron información local para avanzar en los estudios de sustentabilidad y de la huella ambiental de los biocombustibles.

Evaluación de cultivos no tradicionales para la producción de biomasa. Selección y manejo de sorgos alcoholeros y fibrosos.

Ante la necesidad de diversificar la matriz energética nacional (dominada principalmente por fuentes no renovables) y suplir la creciente demanda de energía, se evaluaron diversas fuentes renovables para satisfacer este requerimiento. Entre dichas alternativas, se estudiaron cultivos no tradicionales para nuestra región potencialmente útiles para la producción de biocombustibles (bioetanol y biocombustibles sólidos), con la finalidad de definir las mejores estrategias para su manejo agronómico sustentable y energéticamente eficiente. Se enfatizó en la elección de aquellos el potencial de adaptación a condiciones adversas (sequía, salinidad, anegamiento, baja fertilidad, temperaturas extremas), de manera que produzcan biomasa económicamente viable en áreas consideradas marginales o no competitivas para la agricultura tradicional de la provincia.

Una de las estrategias regionales planteadas es el uso del sorgo bioenergético como cultivo complementario al cultivo de la caña de azúcar. En 2006 se inició, dentro del Programa Bioenergía de la EEAOC, la evaluación de materiales genéticos de sorgo azucarado, seleccionando aquellos que evidenciaron una adecuada adaptación a las condiciones agroecológicas locales y cumplieron con los requerimientos de la industria alcoholera, destacándose entre ellos el híbrido Argensil 165 bio (Argenetics Semillas SA). Se desarrolló, además, un paquete tecnológico para el adecuado manejo agronómico, contemplándose las mejores alternativas para el manejo de malezas, sistema y diseño de siembra, cosecha mecanizada y alternativas para el manejo de la maduración. Complementariamente, se estudió el proceso industrial y los ajustes necesarios para el aprovechamiento fabril de esta materia prima para la obtención de bioetanol. 

Finalmente, se llevó a cabo (subvencionado por el Fondo de Innovación Tecnológica Sectorial de Energía – Fits Energía 2012 – Biocombustibles Fonarsec) el proyecto Biosorgo para la producción comercial de bioetanol y bioelectricidad a partir de sorgo azucarado, siendo el único en su tipo para la región NOA. Este se desarrolló a través de una asociación público-privada integrada por dos empresas de Tucumán (Zafra SA y Azucarera Juan M. Terán SA) y la EEAOC como institución tecnológica. Cada integrante del consorcio cumplió funciones específicas, coordinadas y complementarias que permitieron lograr los objetivos propuestos y ajustar el paquete tecnológico para esta nueva alternativa de producción en áreas marginales para la agricultura tradicional.

Cosecha mecanizada de sorgo azucarado con equipamiento para caña de caña de azúcar (Monte Toro, Tucumán)

Paralelamente, el Programa de Bioenergía de la EEAOC trabajó en el desarrollo (conjuntamente con semilleros nacionales e internacionales) de material genético de sorgo de alta fibra. Estos poseen un elevado potencial bioenergético para ser empleado como combustible sólido en calderas de los ingenios locales. El manejo en conjunto con el bagazo de caña de azúcar, antes y después de la zafra, permitiría ampliar la cantidad de combustible sustentable para autoabastecimiento en las industrias. A través de años de experiencia, se determinó un ideotipo que permite el reconocimiento de materiales con alta cantidad y calidad de fibra, además de su aptitud agronómica. En este sentido, se lograron identificar al menos seis materiales genéticos con potencial productivo adecuado para nuestra región. 

Sin embargo, para lograr una mejor adopción de estos cultivos no tradicionales es fundamental el compromiso y la participación de la actividad público-privada, así como desarrollar y establecer un esquema comercial que incentive la incorporación de los mismos en el proceso productivo. Se reafirma la necesidad de sostener programas de mejoramiento genético específico que permitan disponer de materiales genéticos con mejoras en su adaptación ambiental y mayor potencial productivo.