Diciembre 2020 | 41-4

Bioetanol argentino: una política exitosa

Entrevista en exclusiva al Presidente del Centro Azucarero Argentino, Ing. Jorge Feijóo.


Usted insistió durante todo el 2020 sobre la importancia de sostener la producción de bioetanol para el sector, ¿cuál será la producción de esta zafra?, ¿alcanzará para satisfacer las demandas?

La producción de alcohol de la molienda 2020 se ubicará en los 540.000 m3, un volumen muy importante, teniendo en cuenta dos factores que afectaron al bioetanol: la caída de la demanda de combustibles por la pandemia y el largo periodo de congelamiento de su precio. Sin embargo, la industria logró superar las primeras estimaciones de producción y, de esta manera, podremos atender adecuadamente las demandas tanto del deshidratado para la mezcla con naftas, como del hidratado para afrontar la pandemia.

¿Cuál es la contribución del bioetanol al sector azucarero del país?

La principal contribución del bioetanol de caña de azúcar es el sostenimiento de aproximadamente 60.500 empleos directos y 156.000 indirectos en el NOA, lo que constituye a nuestro sector como el principal empleador privado de la región. La segunda contribución, muy importante también, es la diversificación productiva de la caña de azúcar. Al mercado tradicional de endulzantes naturales, donde participamos con el azúcar, le sumamos nuestra participación en el mercado de los combustibles líquidos, con un producto renovable. 

Precisamente, a partir de este mes de enero se actualizó el precio oficial, ¿eEstá conforme con el valor establecido?

Sií. Tras varias conversaciones con funcionarios de la Secretaría de Energía, el Centro Azucarero Argentino (CAA) dio su acuerdo al sendero de recuperación del precio que terminó siendo formalizado por la Resolución 2/2021 del sábado 2 de enero, que fijó en $ 43,600 el litro para enero, $ 47,800 en febrero, $ 48,700 en marzo, $ 49,600 para abril y $ 51,132 para mayo. 

El CAA dirigió una nota de agradecimiento al Secretario de Energía de la Nación, Dn. Norman Darío Martínez, porque esta decisión refleja la voluntad política de recuperar a los biocombustibles del grave deterioro que tenían al momento de hacerse cargo de su cartera. Esta recomposición es de fundamental importancia para la sostenibilidad económica de la actividad azucarera, principal motor productivo del Noroeste Argentino.

¿En qué situación se encuentra el trámite parlamentario de la prórroga de la Ley 26.093? 

Pregunta que tendría una respuesta diaria, por los vaivenes que tiene el proceso. Como se sabe, la lLey de biocombustibles vence en mayo próximo, atento a lo cual el Senado de la Nación aprobó su prórroga por unanimidad, lo que demuestra el consenso político de las provincias argentinas respecto de esa lley. En una de las últimas sesiones Ordinarias de la Cámara de Diputados, el proyecto logró la mayoría especial de 2/3 para ser tratada sobre tablas, otro hecho demostrativo de la amplia mayoría de adhesión a la prórroga; sin embargo, no llegó a tratarse.

El Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, se comprometió públicamente para hacerlo el 20 de enero, en sesiones Eextraordinarias, lo que requiere de un decreto del Presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández, que la incluya en la agenda de este periodo. Esperamos que esto suceda y que el 20 de enero Diputados ratifique el voto del Senado y quede sancionada.

¿Podría no prorrogarse la ley?

No imagino cuáles podrían ser las razones para sepultar una política exitosa. Desde la sanción de esta ley que crea el mercado de biocombustibles, se han concretado inversiones estimadas en U$S 3000 millones, traducidas en 54 plantas industriales, localizadas en 10 provincias, que agregaron valor a la materia prima donde se produce, en zonas de baja o media industrialización.  Los argentinos supimos aprovechar una oportunidad, inclusive antes que muchos otros países del mundo. Es esperable que las políticas virtuosas sean sostenidas y profundizadas; lo último que necesita el país es clausurar inversiones productivas, la vía más eficaz para combatir la pobreza.

Menos explicable sería en este tiempo, de crecientes restricciones al uso de combustibles fósiles. El Reino Unido anunció la prohibición de uso de gasolina en el 2030 y California, en 2035; recientemente Dinamarca puso fin a las exploraciones de petróleo y gas. También es tiempo de uso creciente de los biocombustibles en países como Brasil, Estados Unidos e India (que anunció alcanzar el corte del 10% de etanol en nafta en 2022 y del 20% en 2030); también nuestro vecino Paraguay, que ya lo ubicó en un 25%.

Se presentaron al Congreso algunos proyectos para una nueva Ley de biocombustibles, ¿Son compatibles con la prórroga de la ley 26.093?

Por supuesto. La prórroga quita incertidumbre respecto de la vigencia del corte obligatorio más allá de mayo del año próximo, pero debemos tener un horizonte de desarrollo de los biocombustibles para 15 años; eso habilitará inversiones, producción, empleo y tantos otros beneficios. Cuando llegue el momento de consensuar y sancionar una nueva ley, con seguridad que esta derogará la Ley 26.093.

Algunos medios de prensa señalan que los biocombustibles han recibido muchos subsidios.

Los biocombustibles no reciben subsidios y todas las inversiones han sido genuinas. Ignoro si por desconocimiento o con alguna intención oscura, hay quienes computan como subsidios la desgravación de los impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono que tienen los biocombustibles, pero esa desgravación a una energía limpia no implica recursos que vayan a los productores, sino que constituyen un beneficio al consumidor, que no paga esos impuestos. 

¿Y los demás impuestos?

Salvo los mencionados, el bioetanol tributa todos los demás impuestos nacionales y provinciales, y las tasas municipales.

En alguna presentación pública, usted destacó a la contribución en divisas que hacen los biocombustibles como otro de los beneficios de estos para el país.

Efectivamente, solo en el año 2019 el bioetanol ha sustituido importaciones de naftas por U$S 521 millones y el biodiesel ha realizado exportaciones por U$S 900 millones, es decir, un total de U$S 1421 millones.

A pesar de ello, en 2019 fue necesario importar 520.000 m3 de naftas para satisfacer la demanda, lo que podría evitarse con la capacidad industrial instalada para producir el bioetanol que la sustituya.

En cuanto al cuidado ambiental, el país asumió compromisos para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y los biocombustibles ayudan a ello.

Así es, primero Kioto (2005) y luego el Acuerdo de París, ratificado por la ONU (2016), en función de los cuales se dictaron leyes nacionales, Ley N° 27.270 (2016, por Acuerdo de París) y Ley N° 27.520 (2019, Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático), en este empeño, los biocombustibles son la vía más eficaz, ya que reducen entre el 70% y 80% los GEI de los fósiles.

El cuidado ambiental es una cuestión central, directamente relacionada con el cuidado de la salud de la población, y es precisamente la razón que está detrás de las medidas que en materia de combustibles vehiculares vienen adoptando muchos países del mundo.

¿En todos los países existe la tensión entre combustibles fósiles y renovables?

No lo sé, pero estoy seguro de que es un falso dilema para el nuestro. Argentina cuenta con reservas fósiles en Vaca Muerta y una amplia geografía con gran aptitud para las bioenergías, la Vaca Viva; dos estupendas fuentes de recursos que nuestro país debería aprovechar con inteligencia, combinándolas convenientemente, en cuanto a energía, salud, economía y un desarrollo socio-territorial más equilibrado.

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